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La historia del logo de Parque Jurásico

Repasemos la historia y autoría del logotipo de esta película, que es sin duda uno de los iconos gráficos más reconocibles de la cultura popular de los 90.

Para conocer el origen de este logotipo es importante entender que Parque Jurásico, antes de ser una película, fue un libro. Su autor, Michael Crichton, encargó la portada de esta novela a un famoso diseñador americano, Chip Kidd, especialmente conocido en el sector por sus trabajos de diseño de portadas y carteles.

 

Cuando Chip recibió el encargo de realizar este diseño, leyó la novela en cuestión y decidió asistir al Museo de Ciencias Naturales de Nueva York a observar de cerca los restos de estas criaturas ya extintas. Compró en la tienda de regalos un libro sobre dinosaurios y allí encontró una ilustración de un Tyrannosaurus rex que le pareció especialmente interesante (imagen superior).

Chip fotocopió la imagen y dibujo la silueta en negro de este esqueleto. Ese sencillo dibujo, sobre fondo blanco, se convertiría finalmente en la mítica portada de este best seller (imagen inferior). Prácticamente a la vez que se estrenaba esta novela, Universal compró sus derechos y en 1993 estrenaba la famosa adaptación cinematográfica.

El equipo artístico de la película decidió utilizar también el diseño de Chip Kidd para crear el supuesto logotipo del Parque. Fue el director artístico de la producción, Sandy Collora, el que conceptualizó y diseñó el logotipo a partir de la silueta creada por Chip. Sandy añadiría el círculo amarillo, el fondo rojo, y la tipografía de aspecto prehistórico, creando un potente sello identificativo para la película.

Un imagen icónica, evocadora, sencilla y atemporal cuyo esquema se ha venido repitiendo en las distintas películas de la saga, utilizando casi siempre la famosa silueta de Chip Kidd, (sólo se modificó en la tercera película, como puede verse en la imagen inferior).

 

Se trata de un caso curioso, ya que no es común que los logotipos de las películas sean a la vez los logotipos de las tramas que se cuentan. Ocurría también en Los Cazafantasmas (Ghostbusters, 1984) donde el logo de la película era a la vez el que lucían los protagonistas en sus monos de trabajo. Una buena estrategia, ya que aprovecha la fuerza identificativa de los signos gráficos protagonistas para generar recuerdo y reconocimiento para la película.

Esta “logotipación” permite además sellar de manera inequívoca todo tipo de merchandising y productos relacionados con el film, creando un universo unificado y coherente que fortalece en todo momento la marca original.

 

|Fuente: Brandemia|